mayo 23, 2012

Los tachados en Cannes

“¿Roberto, sabes guardar un secreto?”, le preguntó desde Francia Rémi Bonhomme, programador de la Semana de la Crítica del Festival de Cannes,  al cineasta mexicano Roberto Duarte. La pregunta lo sorprendió, pero algo conocía sobre guardar secretos: en su familia nadie habló por años de dos personajes que Esperanza Guerra, la abuela, tachó y borró de todas sus fotografías.

“No puedes decir nada hasta que se haga pública la lista de películas de la Semana de la Crítica 2012”, completó Bonhomme. Y otra vez Duarte a guardar secretos: su documental Los tachados estaba seleccionado.

Roberto Duarte (1978) estudió cine en Malmö, Suecia, donde vive hace nueve años. Una mañana Rosa María, su madre, lo llamó por teléfono: “La abuela cumple 90 años y quiero que le hagas un video”. Rosa María pidió no mencionar nada sobre los tachados. La respuesta de Duarte fue inmediata: “Sí, quiero hacer una película del porqué esos dos personajes no se mencionan en la familia”.

Duarte viajó a México con el fotógrafo Jens Molander quien, cámara en mano, lo seguiría en su búsqueda “Durante tres semanas averigüé más de mi familia de lo que supe en treinta años”, señala Roberto Duarte para Nexos. El resultado de esas tres semanas de grabación y año y medio de edición es el cortometraje documental Los tachados, que compitió en el Festival Internacional de Morelia 2011. “Cuando decidí hacer la película no me imaginé que iba a competir en Morelia y menos que iba a llegar a Cannes; lo importante para mí era atreverme a hablar con la familia”, recuerda el editor y colorista mexicano.

Y la familia habló. Lo hizo frente a la cámara. Rosa María, Estela y Jorge Guerra cuentan cómo eran Yolanda y Randy, sus hermanos, los dos hijos que Esperanza tachó de la memoria fotográfica. Yolanda era la hermana mayor de los cinco hermanos; Randy, el más pequeño. Conforme las conversaciones avanzan, los motivos de su desaparición se perfilan: tal vez una relación entre ellos, tal vez la homosexualidad de Randy, tal vez una muerte sin explicación o la simple irreverencia para irse lejos y nunca volver.

Todas las funciones de Los tachados durante el Festival de Morelia estuvieron llenas. El público se mantuvo en vilo durante los treinta minutos que dura el documental. También en vilo estuvo la familia Guerra que, por primera vez, vio su historia en pantalla. Duarte recuerda esa función: “Estaba muy nervioso porque mi madre y mis tíos estaban allí. Les gustó mucho, de tantas cosas negativas que han pasado en la familia este documental es algo positivo que por fin los liberó”.

Y de Morelia a Cannes. La Semana de la Crítica programa desde el 2004 una selección de los cortometrajes exhibidos en el festival moreliano. Los tachados no se llevó algún premio del jurado pero Bonhomme ya le había echado ojo y decidió invitarlo.

En los días de grabación en México la relación entre Duarte y su abuela se hizo más cercana. Esperanza festejó su cumpleaños y bailó con su nieto, conoció a su bisnieta, permitió la presencia de la cámara mientras conversaban. En una de esas hasta le contó porque había tantas fotos en su casa: una afición del abuelo en donde el foco central eran sus hijos. Todos los negativos aún los conservaba.

También conservaba una fotografía sin tachones ni enmendaduras. Duarte pidió a su abuela que se la mostrara. La cercanía y destreza del fotógrafo Molander logró capturarla algunos segundos antes que Esperanza cerrara de tajo el álbum familiar. Es la herencia de Roberto, se lo prometió Esperanza.

El documental también incluye una visita con la abuela a la residencia donde alguna vez vivió la familia Guerra completa. Allí encontraron al propietario actual de la casa, quien le pregunta sobre su hijo: “Se murió”, murmura Esperanza y evade a la cámara.

Antes de regresar a Suecia, Duarte enfrentó a su abuela. “El día que finalmente hablé con ella supe que tenía mi película”. Esperanza le contó qué había pasado con Yolanda y Randy, le confesó que su dolor fue tan profundo que decidió no volver a hablar de ellos. Duarte guardó la cámara durante esa conversación. “Tuve ofertas de productoras para apoyar mi documental si incluía esa entrevista, y decidí no hacerlo: esto me lo quedo yo”. Y otra vez Duarte guardó un secreto.

El público que asista a la función de Los tachados en Cannes podrá conocer las figuras de Yolanda y Randy. En pantalla, Duarte restaura las fotografías rayadas para darles rostro a sus dos tíos olvidados. Con ello cumplió su cometido: “Hacer cine permite arreglar problemas. En mi caso la relación entre la familia cambió. Los tachados es una historia universal porque todas las familias tienen un secreto guardado”, señala Duarte.

Pero Los tachados ya no es un secreto, aunque sí “un sueño hecho realidad” para su realizador. Este 23 de mayo se exhibe en el Espace du Miramar, la sala de proyección de la Semana de la Crítica del Festival de Cannes que ha visto pasar los primeros pasos de Bernardo Bertolucci, Ken Loach, Wong Kar-Wai, Guillermo del Toro, Alejandro González Iñárritu y, ahora, los de Roberto Duarte. –Mariana Linares Cruz (@mlinarescruz)

Imagen de previsualización de YouTube

 

 

 

Te recomendamos:

Comentarios cerrads.