mayo 21, 2012

Aquí entre nos y sin pretensiones

Recuerdo bien la última vez que creí tener enfrente una buena película mexicana. Veía la comedia romántica  titulada Sexo, pudor y lágrimas. Todo iba muy bien, un poco de humor obsceno, un poco de drama conyugal, un poco de reflexión sobre la vida y seis personajes con profundidad existencial narrando una historia de descubrimiento y reconciliación. En la parte final de la película, justo cuando estaba a punto de apuntarla en mi lista de favoritas, uno de los personajes decide tomarse unos tragos y lanzarse por el tiro de un elevador terminando así su vacía existencia. Para mí fue una gran sorpresa: durante más de la mitad de la película el tipo se veía contento y tranquilo. Cualquiera me dirá que debajo de esa risa había una mueca y lo entiendo, pero no veo por qué los cineastas mexicanos tienen que ser tan melodramáticos. Mucha gente va por la vida alivianada y contenta sin pensamientos suicidas y, para mí, el final arruinó la película. Para algunos, en cambio, no es cine a menos que haya una denuncia del estilo de vida libertino y relajado, a menos que haya castigo cuando se es infiel a la pareja. El cine está para demostrar que la vida es una mierda y más en México.

No tengo nada contra películas como El infierno o Miss Bala, pero me gustaría que estuvieran rodeadas de más cintas con distintos puntos de vista, de una variedad más grande de historias. Parece que de lo único que se quiere hablar en este país es de lo mal que estamos. No niego que esa realidad existe, pero no se puede vivir solo de sombras y malos augurios.

Todo este preámbulo para elogiar un film que muchos críticos califican como liviano, fácil, pero que me encantó precisamente por estas características. La película se llama Aquí entre nos; la protagonizan Jesús Ochoa y Carmen Beato, y la dirige Patricia Martínez de Velasco.

Un matrimonio de clase media sufre las consecuencias del desgaste que infligen 17 años de convivencia criando hijas y manteniendo el hogar. El humor lo dan los actores, en particular Jesús Ochoa, que logra arrancar carcajadas con solo verlo frente a la cámara.

La historia comienza cuando Rodolfo Guerra (Jesús Ochoa) decide tomarse unos días libres de la chamba, porque está hastiado de su rutina laboral . Al quedarse todo el día en su casa, comienza a darse cuenta de que sus tres hijas llevan una vida de la que él esta excluido, lo que desata cualquier cantidad de desencuentros, tanto con las hijas como con su esposa Miriam (Carmen Beato).

La historia está armada de forma impecable, con una sencillez y coherencia que se agradecen en el cine de hoy. No tiene grandes pretensiones, ni se propone educar al espectador sobre los misterios de la vida, pero precisamente por ello logra tocar una vena íntima. El rencuentro de Rodolfo Guerra con sus hijas y su mujer después de 17 años de vivir con ellas en la misma casa es lo que añade un toque de realidad a la película, ya que podría describir a millones de familias. Patricia Martínez de Velasco muestra una verdadera comprensión de lo complicado que es mantener las relaciones de familia, así como lo importante que resulta nunca perder el buen humor frente a las adversidades cotidianas. Puede que para algunos espectadores todo parezca muy sencillo. Sólo puedo decirles que se equivocan. La sencillez es lo más difícil de lograr y es justamente lo que necesita el cine mexicano.

Es imposible competir con los presupuestos de los estudios norteamericanos para hacer películas de acción, ciencia ficción o de época, pero México puede mostrar varias de sus facetas en unos cuantos rollos de película. Yo quiero ver a México en las pantallas, ver nuestras ciudades, nuestras historias, que se refleje nuestro pequeño fragmento del mundo, que es pequeño pero genial. Un crítico de la Internet Movie Data Base describió a Aquí entre nos como una película muy efectiva y tradicional. Me parece una caracterización justa. Es una comedia romántica perfecta que me recuerda el espíritu de la vieja cinematografía mexicana, el de las películas protagonizadas por Pedro Infante. Todas eran comedias sin gran pretensión,que alcanzaron un estatus icónico por su popularidad.

Corrían otros tiempos y la idealización del charro mexicano resultaba un poco descabellada. Sin embargo, eran películas para pasarla bien. Había romances llenos de malentendidos, pero con finales felices. La pantalla hizo grandes a sus actores e inmortal a la música de la época. Ahora tenemos pocas imágenes en el cine que describan el México de hoy y la mayoría solo quieren mostrar la miseria, la corrupción y la violencia. También por eso se cree que el México de hace 50 años era mejor, lo tenemos idealizado en las películas que capturaron una época.

Aquí entre nos es un paso en la dirección correcta para nuestro cine, al poner la mirada en cómo vive la gente en México, sorteando los problemas cotidianos con imaginación y perseverancia. Aquí entre nos ofrece una agradecible  rebanada de vida diaria. –Mateo Aguilar Mastretta

Te recomendamos:

2 comentarios a “Aquí entre nos y sin pretensiones”


  1. Carlos

    Perfecto, estoy completamente de acuerdo en que esta película viene a traer un breve respiro de aire limpio. Se aprecia, mas cuando yo estoy justamente cansado de esas películas que demuestran lo “jodido” que estamos.

    Al cine voy a divertirme y esta película si que lo logró.

    Excelentes tus comentarios, saludos!.

    Responder

Comenta esta entrada

XHTML: Puedes usar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>