mayo 3, 2012

The Avengers

Siempre me resulta difícil escribir sobre películas de superhéroes. Como ya se ha demostrado, es muy difícil superar lo hecho por Christopher Nolan con su Batman, conviene decir que tampoco se ha tratado de equipararlo. Tampoco hace falta ocultar mi preferencia hacia DC, la otra gran compañía de cómics. Por eso escribir sobre The Avengers (Joss Whedon, 2012) es un reto doble.

The Avengers inaugura el verano más superheroico del que se tenga memoria reciente: The Amazing Spider-Man, que en papel tiene todo para ser un gran reboot del hombre araña, y la entrega final de la bat-trilogía, The Dark Knight Rises. The Avengers es, quizá más importante que lo anterior, el primer gran blockbuster del año.

La historia de The Avengers no es complicada y, de hecho, poco importa saber por qué sucede. Lo necesario, y lo que todo espectador debe saber antes y después de ver la película, es que Whedon conecta personalidades, pone algunos campos de batalla y traslada al cine la esencia más pura y simple del cómic de superhéroes: acción.

Lo increíble es lo bien que resulta. Mis acompañantes tuvieron la fortuna de darme la clave para entender The Avengers: fanservice. Whedon profundiza poco (consideremos que el capitán, Iron Man, Hulk y Thor ya tuvieron su oportunidad). Hay varios gags que se sienten innecesarios, faltos de originalidad y cansados, pero eso no quita momentos de humor verdadero, como aquellos donde participa Hulk.

The Avengers no es, ni siquiera, X-Men: First Class, y no hace falta que lo sea. Whedon presenta una historia de acción que inaugura una nueva etapa en el universo fílmico de Marvel (y vienen muchas preguntas que deberán responderse en el futuro). Las actuaciones, la música, los efectos, son agradabñes sin ser lo mejor que se verá. Mark Ruffalo, el Bruce Banner, se lleva la mejor parte del guión y de la construcción del personaje: manejar a Hulk es una de las tareas más complejas de Whedon. Sería muy fácil si, como dice el capitán, sólo se dedicara a “aplastar cosas”, sin embargo Whedon logra dar una dimensión extra y siempre juega con la tensión y la expectación de un público que no quiere ver a Bruce Banner.

No toda película de superhéroes, bien o mal, tiene que arrojar problemas éticos, ni debe estar a la altura de las películas de Nolan. The Avengers lo tiene claro y no desvía su propósito: ser disfrutable. —Joaquín Guillén Márquez (@joaguimar)

 

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